“Si quiere lograr resultados distintos, no haga siempre lo mismo”, esta frase es de Albert Einstein, y muchas veces escuchamos esa frase o la versión popular de “piense fuera de la caja”. La recetamos en el trabajo cuando queremos sonar profundos y creativos, la decimos en la casa y hasta se la decimos a algún amigo para aconsejarlo sobre un tema complicado, y al final, aunque tengamos una buena intención, es una frase que decimos por decir, pero que muy poco aplicamos. 

Y es que en la realidad del día a día, ante un determinado problema solemos reaccionar o hacer lo mismo una y otra vez, obteniendo los mismos resultados. Puede que lo que aprendimos para determinada situación ya no sirva porque las circunstancias han cambiado o puede que simplemente no sea la forma adecuada de solucionarlo.

Uno de mis pasajes favoritos de la Biblia, está en la carta a los Romanos 12:2, Pablo recomienda que “…cambiemos nuestra forma de pensar para que así cambie nuestra forma de vivir”. La palabra que utiliza en griego para referirse al cambio de forma de pensar es “anakkainōsis” que significa: cambiar para que algo sea mejor. Es decir, nos recomienda cambiar nuestra forma de pensar actual para que nuestra vida sea mejor.

Nuestra forma de pensar determina nuestros sentimientos, y los sentimientos determinan nuestra forma de actuar. Si queremos cambiar como actuamos y sentimos, debemos comenzar cambiando la forma en la que pensamos.

¿Y qué podemos hacer?

  1. Preguntarnos, ¿qué podemos hacer distinto?

Y ya sé, muchos dirán que “que cansado con la cantaleta de siempre”, pero si su realidad es estar sentado en una oficina que no quiere estar, o tiene una relación con alguien que no le conviene, si está estudiando algo que le dijeron que era “rentable”, o es la carrera “tradicional de la familia” pero no es su vocación, o llega a fin de mes sin dinero; pues usted decide si es el momento de cambiar su forma de pensar para que así cambie su forma de actuar.

Entonces la pregunta es ¿Qué puedo hacer distinto ahora?, no mañana o en un año, es ahora.

  1. Tomar decisiones que nos beneficien

Recordemos que el sentido de este tipo de cambio de pensamiento, es lograr resultados mejores a los que tenemos, así que las decisiones que tomemos tienen que pasar por el filtro de “¿qué consecuencias positivas voy a obtener como resultado de esta decisión que tomo hoy?”, a pesar del miedo que nos detenga, hay que dar el paso.

  1. Disfrutar el proceso

Esto ha sido un reto para mí, me lo tengo que recordar constantemente. Porque nuestra tendencia es olvidar que las decisiones que tomamos ahora nos llevan a un destino, es como cuando nos montamos ilusionados en un avión para llegar al lugar que elegimos para nuestras vacaciones. Tenemos que disfrutar del vuelo, recordando que el destino que nos espera es el que hemos anhelado.

¡“anakkainōsis” para todos!

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