¿Se ha sentado a evaluar sus creencias negativas y a cambiarlas por otras? Después de escribir la semana pasada, acerca de “El poder de las palabras” he recibido muchos mensajes, ¡les agradezco cada uno de ellos! Sin embargo, algunos estaban llenos de palabras muy duras hacia si mismos.
Así que esta semana nos enfocaremos en trabajar, como dejar en el pasado todo lo que no nos aporte algo positivo en el presente o en el futuro.
Como lo mencioné en el blog anterior, la única persona que nos puede recordar palabras duras o creencias limitantes, somos nosotros mismos.
Y es algo perjudicial que su mente se llene de palabras negativas y ofensivas hacia usted, independientemente de que haya sido una persona que se las dijo y usted únicamente las recuerde, usted puede eliminar eso de su mente.
Recuerde que construimos creencias limitantes, cuando usamos las palabras para definirnos de una manera negativa y justificar comportamientos.
Así que revisaremos los pasos para entender como eliminar este tipo de creencias que no nos ayudan,
1. Muchas de nuestras creencias no son reales: La mayor parte de las ideas que tenemos en nuestras mentes respecto a nosotros mismos o respecto a otros están basadas en situaciones aisladas o creencias adquiridas. Es decir, alguien lo dijo y nosotros asumimos que es un hecho real y comprobado. Por ejemplo, para Galileo decir que la tierra no era el centro del universo, significó que fuera juzgado por el Santo Oficio y tuviera que negarlo para salvar su vida, aunque creyera otra cosa, ya que en ese momento histórico se creía que la tierra era el centro del universo.
Evalúe ¿cuáles son sus creencias que teme dejar de lado por presión de otros?
2. Conservamos creencias porque nos sirven con un propósito: por ejemplo, cuando alguien repite que es muy “enfermizo” y efectivamente pasa enfermo de todos los virus que aparezcan, además de buscar como subir las defensas, debe de analizar que ganancias secundarias tiene cuando está enfermo: ¿puede quedarse en casa haciendo lo que quiere?, ¿le prestan más atención y lo consienten?, ¿se siente cuidado y protegido?, etc…
¿Tiene alguna creencia que le da un beneficio y por eso prefiere mantenerla, aunque no le convenga a su vida?
3. Usted puede modificar sus creencias: En uno de mis primeros blogs les comenté que San Pablo en Romanos 12:2, nos dice que cambiemos nuestra forma de pensar para que así cambie nuestra forma de vivir (“anakkainōsis”). Y esto sí es real, porque lo he visto en mi vida, nosotros podemos cambiar nuestros pensamientos y mejorarlos. Podemos sustituir creencias que nos limitan por otras, ese poder está en nosotros.
Decida que hasta el día de hoy esas creencias lo habían limitado, usted puede cambiar totalmente su forma de ver las cosas
4. Mantenga un plan de acción: Así como cuando empezamos un plan de alimentación, o de ejercicios o un proyecto y vemos las etapas, haga un plan de acción para eliminar creencias y sustituirlas por otras, vaya tachando y celebrando los avances.
Genere evidencia para que su mente comprenda que está dando pasos nuevos y hacia adelante.
“El mundo que hemos creado es un proceso de nuestro pensamiento. No puede ser cambiado sin cambiar nuestro pensamiento”. Albert Einstein.



